Es un juego muy simple: uno ponía y
contaba hasta cincuenta, mientras los demás se escondían.
Finalizada la cuenta, el que ponía buscaba a los demás; si
descubría a alguno corría al lugar en el que había contado y decía
“Una, dos y tres por fulano (nombre del localizado)”. Si, por el
contrario, alguno conseguía salvarse,se acercaba a dicho sitio y
decía “por mí”, con lo cual quedaba libre.
Si el que ponía conseguía dar a todos, cedía su lugar al primero que había descubierto.
Si el que ponía conseguía dar a todos, cedía su lugar al primero que había descubierto.

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